lunes, 22 de noviembre de 2010

ORGULLO versus DIGNIDAD

El diccionario define el orgullo como “arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia”. Muchas veces el orgullo nace del despecho, a raíz de algún acontecimiento duro no asimilado. En nombre del orgullo se llega con frecuencia al enfrentamiento y al odio; se puede insultar a personas e instituciones, incluso a sentimientos y realidades sagradas.

Muy distinta es la dignidad: un principio en el que se reconoce la igualdad de naturaleza de todas las personas, sea cuál sea su situación. La dignidad humana es un factor de concordia, de solidaridad, de comprensión, de fraternidad. La dignidad busca lo que nos une. Dignidad significa "calidad de digno". Deriva del adjetivo latino dignus,se traduce por "valioso"; es el sentimiento que nos hace sentir valiosos La dignidad se basa en el reconocimiento de la persona de ser merecedora de respeto, es decir que todos merecemos respeto sin importar cómo seamos. Al reconocer y tolerar las diferencias de cada persona, para que ésta se sienta digna y libre, se afirma la virtud y la propia dignidad del individuo, fundamentado en el respeto a cualquier otro ser. La dignidad es el resultado del buen equilibrio emocional.

A su vez, una persona digna puede sentirse orgullosa de las consecuencias de sus actos y de quienes se han visto afectados por ellos, o culpable, si ha causado daños inmerecidos a otros. La misma dignidad que nos pone por encima de la naturaleza, pues podemos transformarla también en nosotros mismos, contenerla, regularla, nos hace responsables. Aquí surge el conflicto entre orgullo y dignidad: cuando ha habido ofensa. Si el que ofende es un ser querido y además no rectifica en su actitud, no es capaz de pedir disculpas, el daño es inevitable

Parece ser, que la dignidad es el merecimiento del respeto y el orgullo tiene que ver más con el ego, y con la incapacidad de pedir perdón, reconocer nuestros fallos. Yo, no puedo soportar estas situaciones, pues encima soy la que suele hacer el gesto/los gestos de acercamiento, con lo cual creo que no tengo orgullo pero tampoco dignidad.... Los gestos de acercamiento no suelen ser valorados por la persona orgullosa, sino que se crece más en su orgullo y se posiciona más en él, esto deriva en el reproche por parte de quien se ha sentido ofendido (una manera de insistir en el “me duele tu actitud”), lo cual hace que el orgulloso se sienta herido en su orgullo… y así en un círculo sin fin.

Ya no quiero perder más la dignidad, si alguien no es capaz de recorrer el camino de vuelta hacia mí ... Cuando los vínculos afectivos son fuertes, a veces nos cuesta hacernos respetar. He tenido con gente muy querida, situaciones en las que me he sentido despreciada, pero no han tardado más de 24 horas en disculparse sinceramente y verbalizándolo. Algo que se ha convertido finalmente en una disculpa mutua y por ende nos ha llevado a la reconciliación y sanación de heridas. Pero el primer paso ha de darlo quien rompe temporalmente y de mala manera el vínculo.

A ver si soy más clara. Uno puede dejar el amor por dignidad que es lo único, junto al apellido, que realmente es nuestro y que no se regala a nadie y mucho menos se deja pisotear. Otra cosa muy diferente, es dejar pasar el amor por un orgullo: irresponsabilidad suprema con el corazón.

De todos modos, la acción más digna que podemos llevar a cabo, cuando las cosas se complican, se enredan, no hay manera de entenderse, no tiene lugar la reconciliación necesaria y las susceptibilidades están a flor de piel, es no empeñarse: una retirada a tiempo es lo mejor. Si no se soluciona con el tiempo y mejores y más claras actitudes, es que no merecía la pena…, aunque nos duela.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues yo si creo que el orgullo impide en muchas ocasiones un acercamiento para pedir perdón. Y creo que una vez superado el acercamiento el que queda como un indigno es quien no ha tenido el acercamiento y probablemente se resienta su conciencia.
No creo que pierdas la dignidad por propiciar tu el acercamiento, más bien al contrario.
Otra cosa diferente es que quien tengas enfrente sepa o no valorarlo. Y eso no tiene que ver con el orgullo ni con la dignidad sino más bien con la capacidad de cada uno de saber asumir sus errores y reconocer la valía de quien tenemos delante. Quizá humildad sea una palabra más apropiada para esos casos.

Anónimo dijo...

Eres grande , si eres capaz de dar después de ser ofendida. Tu amor a esas personas no te hace pequeña

Porque está claro que les quieres.
Creo que el orgullo cubre a la dignidad, se pude prescindir de vez en cuando del orgullo, pero de la dignidad no. Es nuestro ser.
Hay veces que recorro el camino de la reconciliciación por amor, dejando de lado el orgullo. Otras no, pederia mi dignidad. y sin dignidad ... no soy.

Valórate y sigue adelante.

Carol.

Anónimo dijo...

Pues en mi caso, he de reconocer que me he puesto digna cuando me han fallado por orgullo. Me han puesto ahí mis instintos más básicos e irracionales. Después desde la distancia, no he entendido muy bien cómo pude sobrevivir a esa situación, bueno, sí , con dolor... eso sí, muy DIGNAMENTE.

Nada que ver el que , por otra parte, ME SIENTA ORGULLOSA Y DIGNA DE SENTIRME TU AMIGA.

El orgullo y la dignidad, en este último caso, es una belleza.

Vero.

Salvador Menjivar dijo...

Es muy interesante, contrastar la realidad pragmatica que nos rodea, con lo mostrado anteriormente, como producto se puede notar por simple inspeccion que se tiene una sociedad libre de dignidad a escepcion de algunos casos particulares, que buscan restituir la dignidad a los demas. Pero el pto. es que muchas personas con un alto Orgullo son producto de situaciones vividas las cuales son generadas por personas que no han mostrado que la dignidad comienza cuando has dado la dignidad que corresponde a si mismo. No asi concluyo que para no generar mas orgullo y que nuestras sociedades comiencen a dar cambios significativos a nivel interpersonal, debemos de concientizarnos que debemos de ser el cambio que deseamos ver en los demas, amandao a nuestro projimo como a nosotros mismos...