Las fotos, tanto de la cabecera como de la nueva entrada, pertenecen a uno de los lugares predilectos de mi infancia y adolescencia: el cañón del Río Argos (Comarca del noroeste murciano). Ruta por la que anduve hace una semana junto a alguien muy especial para mí. El río, aunque lleva poco caudal, está lleno de vida a raudales (sapos, ranas, culebras, peces, lagartijas, zarzamoras, eneas...etc). Una nunca se cansa de caminar por entornos como éste y mi "alma" sonríe de nuevo como la niña que un día pisó por primera vez sus piedras, se bautizó en sus aguas y fué herida de amor por la zarza... Volveré: volveremos...
CANCIÓN DEL POETA ADOLESCENTE
He visto a las hienas cazando flamencos y yo no me he movido. Ana Merino
Aquella fuente fresca y sombría, aquella, de donde yo bebía, se secó.
Recuerdo al niño de ojos claros que buscaba el agua clara: sed de ser.
La ilusión se elevaba como un campanario en el cielo, torre, nido, cigüeñas, azul. Tan intensa era la vida que la sangre se espesaba en momentos de felicidad, como para detener el tiempo.
Mas se alejó el joven del manantial, del torrente de agua límpia que murmuraba con el aire una canción.
Hoy todo es sed. Hoy todo es nada: ser de sed.
¡Quién pudiera ser romero, lluvia, hierba, jilguero, arroyo, jara, viento de levante, nieve blanca, encina soriana, culebra de agua, noche en la dehesa o luz de luna!
Sentir la sed aquella como entonces, de nuevo. Y no saciarla ya nunca.
Hace unas semanas, mi amiga Laura me llamó para vernos y tomar unas cañas. Era Jueves y un grupo que no conocíamos tocaba en un "antro" al que no voy nunca, pero que han reformado hace poco tiempo dejando hueco para un pequeño escenario en una de sus esquinas. El bar se llama "J.R. Club". Sabiamente, su dueño ha decidido dar cabida a conciertos alternativos en su local. Un par de quintos bajo la lluvia de murmullos y la tenue luz del lugar, dieron paso al concierto. Una mujer delgadísima, de tez blanca y apariencia frágil, coronada por una cabellera peliroja y con una voz que despedía sensualidad a raudales, subió al escenario con su guitarra y se sentó en el centro, acompañada de dos veteranos de la música, como más tarde pude comprobar. El concierto me sorprendió gratamente: letras muy personales, una voz poco convencional y muy buenos arreglos por parte de la percusión y la guitarra que la acompañaban. Se llaman "Vilma ylos Señores". Son tres: Vilma, seudónimo de Gema Martín-Consuegra (que ha pasado de profesora de lengua y yoga a compositora e intérprete de sus propios temas), Ricardo Moreno ( que ha puesto percusión a Los Ronaldos, Mastretta, Fangoria y Josele Santiago, entre otros) y David Gwynn (bluesman californiano asentado en Madrid que ha acompañado con su guitarra a voces como Marlango, Christina Rosenvinge o Quique González). Aquella noche, Vilma presentaba su disco debut: Turbulencias. Os dejo una pequeña muestra de lo que ha sido uno de mis últimos descubrimientos. Gracias Laura.
Se nos van seguidos: la semana pasada Antonio nos decía adiós; este lunes lo hizo Mario. Contaba con 88 abriles y una vida dedicada a la literatura, a través de su amor, sus alegrías, su vitalismo y también sus tristezas. Pleno, entrañable, sabio y con la frescura de un niño, Mario siempre me llevó de la mano a una visión más amplia de la realidad, de los sentimientos, de la vida, del ser humano y, por supuesto, de la palabra. Maestro de la ironía más transversal y con una erudición transformada en vox populis (algo que muy pocos consiguen), Mario me acercaba a su mundo, como un espejo del mio, ampliando mi universo. Era conciso y sencillo en su escritura y nunca le dió miedo el compromiso vital de su vocación: poeta hasta la médula. Poeta comprometido con lo próximo. Anduvo escribiendo hasta sus últimos días... El primer poemario de Mario Benedetti que cayó en mis manos , me lo regaló mi amigo , Alberto Chessa, en mi veintiún cumpleaños: Inventario. Yo ya lo había descubierto a mis dieciocho años con un poema que me conquistó de principio a fín: Los formales y el Frío. Luego vendrían la tregua, el cumpleaños de Juan Ángel, Gracias por el fuego... etc. Y la oportunidad, hace unos nueve años , de verlo en persona en una conferencia que dió sobre su obra, organizada por la universidad. Nunca olvidaré aquella sonrisa amplia y el mar triste en el fondo de su iris, pero sobre todo la ternura que desprendía.
Me ha gustado mucho un comentario que he leído, de un tal Paco, acerca de la noticia de la muerte de Benedetti, en una página informativa de internet, decía asi: Hemos leído en Público la .absurda noticia de la muerte de Benedetti. Los poetas como Benedetti no mueren, todo lo más descansan por un tiempo indefinido. No podríamos decir que nos enseñó a amarnos, porque a tanto no llegan los poetas. Nos ayudó a comprender, sin embargo, cuánto nos amábamos. Era un tiempo en el que, como ahora, teníamos sólo algunos libros de poesía y toda la felicidad por delante. En una Feria del Libro, nos firmó un "Inventario". Aunque llevábamos los dos el libro, le debió gustar más ella, porque preguntó su nombre y escribió "para Marisol, amistosamente". Yo en su lugar habría hecho lo mismo. No hay que descartar que algún día Benedetti dejé de existir, cuando dejen de latir todos los corazones que su poesía agitó."
Hay una avenida en mi corazón que lleva tu nombre: Mario Benedetti.
Hasta siempre..., o mejor: hasta luego. NO ME SALVO...
LOS FORMALES Y EL FRÍO
Quién iba a prever que el amor ( ese informal) se dedicara a ellos (tan formales)
mientras almorzaban por primera vez ella muy lenta y él no tanto y hablaban con sospechosa objetividad de grandes temas en dos volúmenes su sonrisa (la de ella) era como un augurio o una fábula su mirada ( la de él) tomaba nota de cómo eran sus ojos (los de ella) pero sus palabras (las de él) no se enteraban de esa dulce encuesta
como siempre ( o como casi siempre) la política condujo a la cultura así que por la noche concurrieron al teatro sin tocarse una uña o un ojal ni siquiera una hebilla o una manga y como a la salida hacía bastante frío y ella no tenía medias sólo sandalias por las que asomaban unos dedos muy blancos e indefensos fue preciso meterse en un boliche
y ya que el mozo demoraba tanto ellos optaron por la confidencia extra seca y sin hielo por favor
cuando llegaron a su casa (la de ella) ya el frío estaba en sus labios ( los de él) de modo que ella ( fábula y augurio) le dio refugio y café instantáneos
una hora apenas de biografía y nostalgias hasta que al fin sobrevino un silencio como se sabe en estos casos es bravo decir algo que realmente no sobre
él probó: sólo falta que me quede a dormir y ella probó: por qué no te quedás y él: no me lo digas dos veces y ella: bueno por qué no te quedás
de manera que él se quedó ( en principio) a besar sin usura sus pies fríos (los de ella) después ella besó sus labios (los de él) que a esa altura ya no estaban tan fríos y sucesivamente así mientras los grandes temas dormían el sueño que ellos no durmieron.
En la mañana del miércoles, 13 de mayo, leo la noticia en internet: "Muere Antonio Vega: la emoción de la Movida". No pude contener las lágrimas, como tampoco pude evitar compartir mi pena con mi cómplice Juan Bay vía sms. Su respuesta: "Nieve, huracán y abismos cercaban a Antonio hace tiempo. Está bien así, ido de aquí. No era su sitio. Se encontrará con Enrique y se pincharán sin sufrir. Esta gente suele estar de paso por este nuestro mundo. Beso". Y es cierto, pese a la tristeza que nos invade a más de uno ahora mismo, Antonio nos dejó hace mucho tiempo. Antonio nació y vivió siempre en el sitio de su recreo. Era de otro mundo, como lo eran Tino casal, Carlos Berlanga o Enrique Urquijo, entre otros. Los hijos y creadores de la necesaria, revolucionaria, creativa, pero también devastadora Movida Madrileña. Tal vez, Antonio, era uno de lo últimos vestigios de aquellos ochenta rompedores y que evidenciaban un mensaje esperanzador y esperado para la juventud de aquellos días: "grita, rompe tus cadenas, siente, sé libre...". Mensaje que no debemos olvidar nunca. Para ello, se hizo necesario romper muros de una manera salvaje, dejarse llevar con un despliegue de emociones hasta ese momento maniatadas y amordazadas. Y la creatividad de aquellos jóvenes y sus ansias de expresión volaron, volaron como nunca. Y la droga fué un vehículo, mortal a su vez, que les llevó a expresar y experimentar con más intensidad todo aquello que necesitaban compartir. No hay creatividad del calibre de Antonio, sin esa tristeza, sin ese hondo dolor que nos traspasaba de un modo tan fresco a la vez, a través de su frágil voz. Como lo hacía Enrique, a quien también le lloré en su momento. Una sensibilidad como la de Antonio no va exenta de una gran historia de amor: su pareja y coautora de varios de sus temas ( De un lugar perdido. 2001), Marga del Río, muere en 2004. Este suceso lo sume en una grave depresión de la que nace el disco 3000 noches con Marga (2005). Se ha ido con ella y nos ha regalado cinco años más de su presencia.
Antonio se descrubrió en mi vida cuando yo tenía catorce años y fué y sigue siendo crucial en mi mapa emocional y en mi mundo creativo. Su guitarra, sus letras y su voz, siempre me guiaron en el encuentro conmigo misma. Nunca lo olvidaré. Le quiero, le estoy agradecida y espero encontrarme algún día con él en ese su mar azul y el sitio de su recreo, para charlar un rato y abrazarnos. Él mismo decía: "El sitio de mi recreo es un sitio que todos tenemos y que llevamos en nuestro interior. Lo que pasa es que no siempre se descubre. Es un lugar en el que estamos en consenso con nosotros mismos, en el que no existe la contradicción ni el conflicto. De alguna manera acudes a él cuando buscas la soledad bien entendida, esa que no es impuesta y que realmente te aporta algo"
Hasta siempre Antonio.
NO ME IRÉ MAÑANA
Hoy he visto caer a trozos la barrera del sonido, y brotar de entre los escombros horizontes hasta ayer prohibidos. Caminos hacia el frío calor futuro. Hoy he visto lanzar la flecha y llover fuego del cielo, recordando que del espacio el principio-fin está en el suelo. He sentido como ruge el mar y la tierra abrirse de par en par, un abismo que sonríe e invita a entrar en un juego sin legalizar. No me iré mañana no sin antes algo más que ver, no me iré mañana aún es pronto para envejecer, no me iré mañana no sin nadie más que conocer... Caminos hacia el frío calor futuro, mira este mundo en paz y nunca de reojo más.
Una de mis películas predilectas: Tous les matins du monde. Dirigida en 1991 por Alain Corneau y protagonizada por Gerard du Pardieu en el papel del célebre violista Marin Marais (París. 1656-1728), que recuerda su juventud y su aprendizaje con la viola da gamba, al lado de su maestro Monsieur de Sainte Colombe (que introdujo, en Francia, en el siglo XVII, una variante de siete cuerdas), interpretado, maravillosamente, por Jean-Pierre Marielle. La película me sumerge en la sensación de ser espectadora de un concierto de música clásica, en el que te están contando al mismo tiempo una historia: en este sentido, es como una ópera, aunque en ésta no hay sopranos ni tenores y los protagonistas son instrumentos de cuerda. La denominación viola da gamba proviene del italiano y significa viola de pierna, por la forma en la que la tomaba el músico entre sus piernas. En su aspecto, es similar al violonchelo. Una de las escenas que más me conmueven es la que he colgado arriba: el maestro de viola se retira todos los días, durante unas horas, a una pequeña cabaña de madera construida por él donde, a la luz de una vela y acompañado de vino, toca la viola para su difunta mujer que, convocada por la música, se muestra ante los ojos de su amado. Esto es lo que trata de enseñarle al joven Marais: que la música ha de trascender, ha de ser una expresión de lo indecible. No voy a entrar con más detalle en el argumento de la película: es un regalo para los sentidos y la sensibilidad. Os invito a que la disfruteis en su totalidad. La banda sonora está interpretada por Jordi Savall y le Concert des Nations. Abajo he adjuntado otro tema de la banda sonora que me encanta (aunque ninguno tiene desperdicio)
¿Por qué pregunto dónde estás si no estoy ciego, si tú no estás ausente? Si te veo, ir y venir, a ti, a tu cuerpo alto que termina en voz, como en humo la llama, en el aire, impalpable.
Y te pregunto, sí, y te pregunto de qué eres, de quién; y abres los brazos y me enseñas la alta imagen de ti, y me dices que mía.
Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se pueden reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.
Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. ( Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: "qué calor hace", "dame agua", "¿sabes manejar?", "se hizo de noche"... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho "ya es tarde", y tu sabías que decía "te quiero")
Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.
Camino con mi almario donde guardo mi alma. Alma, ese concepto tan denostado y alabado a la vez y que, sin embargo, para mi es algo tan sencillo como lo que soy cada segundo: desde mi piel, mis ojos, mi lengua, mi olfato, mi oido, mi cerebro...Mi alma es mi cuerpo, no encuentro diferencia; mi almario, el modo en que se expresa. Es delicada y fuerte a un mismo tiempo. Su color es azul, en todas sus gamas, y desde ese azul se puede transformar en cualquier otro color, sin perder nunca de vista el mar: es policromática y caleidoscópica. A veces se enfada, se ensucia, se dilata; otras sonrie, acaricia, se expande, pero siempre comparte y ama (excepto una o dos veces al año en que cierra las puertas de su almario para no se sabe qué). Almarioblue es un reflejo de todo ello: la puerta está abierta, adelante...