martes, 12 de julio de 2011

EL TEJEDOR DE SUEÑOS Y CERTEZAS



La noticia me cogió por sorpresa el domingo: Facundo Cabral asesinado en Guatemala. Tenía 74 años. Según nos dicen, los disparos de los sicarios no iban dirigidos a Facundo sino al empresario que lo acompañaba. Sea o no cierto, eso no importa ya, Facundo era una de esas lámparas eternas que jamás puede ser callada o apagada. Él mismo decía que no creía en la suerte ni en la muerte, sí en el destino y en la muerte como un tránsito; decía que no sabíamos con certeza cuando habíamos nacido ni cuando moriríamos o de qué manera, y por esta razón había que vivir cada momento como el último y amar en cada acto. Elegimos cómo vivir.

Sobre la vida:


Facundo me acompañó a lo largo de mi juventud con sus canciones y reflexiones. Recuerdo a mi madre canturreando cuando yo era niña "no soy de aquí, ni soy de allá; no tengo edad,  ni porvenir; y ser feliz es mi color de identidad....", (tema que lo lanzó a la fama y posteriormente fue interpretado por cantantes como Julio Iglesias). En más de una ocasión me ayudó a seguir adelante con humor y amor (poco después le acompañaron en mi discoteca los temas de Silvio y Pablo Milanés entre otros); en mi veintena volví a re-descubrirlo de la mano de una gran amiga (Mª José) que me regaló una copia de una de sus reflexiones: "No estás deprimido, estás distraído", casi 60 minutos y sin desperdicio, palabras que por entonces reafirmaron en mí algunas lecciones ya aprendidas de la vida (pero uno/a se desvía de su camino y las lecciones corren el peligro de caer en el olvido: hoy vuelvo a salvarme con él, después de volver a escucharlo); por entonces me interesé por su biografía: un camino nada fácil; su padre abandona a la madre y a sus siete hermanos un día antes de que él naciera; pasan penurias y hambre; a los nueve años se vuelve alcohólico; a los catorce es encarcelado por delincuente y es en la prisión donde conoce a su maestro, un jesuita llamado Simón que le enseña a leer y a superar los estudios de primaria y secundaria; años después se dedica a la música y la poesía.( De cara al 2012 se estrenara una película-documental sobre su vida, dirigida por Imanol Uribe: "Camino de Libertad"). En una entrevista realizada por Leonardo Padrón lo llama, entre otros calificativos, "Vagabundo de 1ª clase": Aquí os dejo la entrevista.


Somos muchos los que le lloramos hoy. Pienso en su familia, pero también en sus amigos: no me sorprendería que Alberto Cortez le dedicara en su próximo concierto "cuando un amigo se va". Nos deja una herencia inagotable con su voz y su palabra, con su guitarra y su vitalidad, con su sabiduría... Con él amé aún más de lo que ya amaba a Cortazar, Borges, Rulfo, Onetti..; lo consideraba un hermano de mi vida cuando hablaba sobre Bach, Ghandi, Krishnamurti, Miles Davis y una larga lista de referencias vitales, pero sobre todo, Facundo Cabral me llega por su sencillez y su capacidad de transmitir lo que verdaderamente es importante en la vida. Tenía una entrada preparada para él desde hacía un tiempo y me duele sacarla en estas circunstancias..., pero así es la vida, nunca sabes por dónde te va a salir y esto Facundo bien lo sabía.

Cuando un amigo se va (con Alberto Cortez):


Mi total gratitud: hasta siempre....

Algunas de sus canciones:

No soy de aquí, ni soy de allá:


Los ejes de mi carreta:


Ella tiene la costumbre:


Vengo de todas las cosas:


Nuestros pasos:


Y algunas de sus reflexiones e intervenciones siempre llenas de un humor extraordinario:

Jhon Parker Dimitriski:


Boludos:


Masturbación:


Mi tío Pedro:


No estás deprimido, estás distraido (1 de 6):
 

viernes, 8 de julio de 2011

ME VOY A GRACELAND...




Claros del bosque

No me respondes, hermana. He venido ahora a buscarte. Ahora, no tardarás ya mucho en salir de aquí. Porque aquí no puedes quedarte. Esto no es tu casa, es sólo la tumba donde te han arropado viva. Y viva no puedes seguir aquí; vendrás ya libre, mírame, mírame, a esta vida en la que yo estoy. Y ahora sí, en una tierra nunca vista por nadie, fundaremos la ciudad de los hermanos, la ciudad nueva, donde no habrá ni hijos ni padres. Y los hermanos vendrán a reunirse con nosotros. Nos olvidaremos allí de esta tierra donde siempre hay alguien que manda desde antes, sin saber. Allí acabaremos de nacer, nos dejarán nacer del todo. Yo siempre supe de esa tierra. No la soñé, estuve en ella, moraba en ella contigo, cuando se creía ése que yo estaba pensando.

En ella no hay sacrificio, y el amor, hermano, no está cercado por la muerte.
Allí el amor no hay que hacerlo, porque se vive en él. No hay más que amor.

Nadie nace allí, es verdad, como aquí de este modo. Allí van los ya nacidos, los salvados del nacimiento y de la muerte. Y ni siquiera hay un Sol; la claridad es perenne. Y las plantas están despiertas, no en su sueño como están aquí; se siente lo que sienten. Y uno piensa, sin darse cuenta, sin ir de una cosa a otra, de un pensamiento a otro. Todo pasa dentro de un corazón sin tinieblas. Hay claridad porque ninguna luz deslumbra ni acuchilla, como aquí, como ahí fuera.



Zambrano, M.: "Los hermanos" en La tumba de Antígona, Madrid,
Ed. Mondadori, 1989, pp 79-80